El insomnio se caracteriza por la insatisfacción con la cantidad o calidad del sueño. Se da una de las 3 situaciones: a) dificultad para conciliar el sueño, b) para mantener el sueño (despertares frecuentes o dificultad para volver a dormirse después de un despertar) o c) despertarse antes de la hora programada y no volver a poder dormir.
Hay veces en las que el insomnio funciona como una fobia específica en la que el estímulo fóbico sería “irse a la cama”. Se dan los pensamientos negativos: “no voy a dormir”, “mañana no me sentiré bien”, etc. Ante la situación de ir a la cama y la presencia de los pensamientos negativos se incrementan los niveles de ansiedad y es esta ansiedad elevada la que impide el sueño.
Otras veces la persona ha aprendido el hábito inadecuado de pensar en situaciones que le generan ansiedad o de pensar en preocupaciones a la hora de ir a la cama.
Estos pensamientos o preocupaciones, al elevar los niveles de ansiedad impiden o dificultan el sueño.